Don Enrique Udaondo |
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Estaba emparentado con Don Juan de Lezica y Torrezuri, el vizcaíno que fuera el primer Alcalde Perpetuo de la Villa de Luján, a mediados del siglo XVIII. Hijo de Melitón Udaondo y Adela Peña, fue el sexto hijo de una familia numerosa, compuesta por ocho hermanos. Etimológicamente el apellido Udaondo significa verano agradable.
Hizo sus estudios en la Academia Americana, colegio privado que dirigía el Sr. Edgard Courtaux y pasó después al Instituto Americano de Buenos Aires y en esos dos centros de educación, además de una formación humanística apreciable, aprendió a la perfección las lenguas francesa e inglesa.
Desde muy joven actuó en asociaciones vinculadas a la religión y a la historia, disciplina en la que fue iniciado por su tío D. Enrique Peña. Fue un gran estudioso de la historia argentina, en especial la cultural y religiosa, la cual se dedicó a difundir durante toda su vida.Fue integrante de la Tercera Orden de San Francisco, de las Conferencias Vicentinas, de la Archicofradía del Santísimo Sacramento y de la Acción Católica. El Coleccionista Fue un coleccionista infatigable, buscando siempre algo de valor para exponerlo en sus museos. Sus hallazgos tenían lugar hasta en los sitios de menos posibilidades en todo el ámbito del país. Con inteligente razonamiento iba obteniendo donaciones de amigos, conocidos, coleccionistas o personas que pudieran ayudarlo a enriquecer el acervo. Otros aspectos de Enrique Udaondo Cuando cursaba sus estudios en la Academia Británica y en el Instituto Sudamericano, se inclinó por el dibujo y acuarelas. Realizó retratos de próceres de nuestra historia, que luego obsequiaba. Además de planos de batallas, combates y otros dibujos de construcción histórica que utilizó en publicaciones, pero su inclinación más grande fue dibujar caballos. Le agradaba bosquejar con ellos escenas campestres.En todos sus museos, cuando le faltó el profesional para realizar trabajos de restauración o colorear algún retrato, realizaba él la delicada tarea.Merece el título de educador, pues a generaciones de niños y jóvenes de escuelas les enseñó la historia de su patria. Sus visitas explicadas no eran meras exposiciones repetidas. Sus conocimientos históricos las tornaban atractivas y distintas.Su vocación lo condujo por el camino de la investigación histórica. Fue académico de la Junta de Historia y Numismática Americana y uno de los fundadores de la Institución Mitre.Su biblioteca particular atesoraba muchos de sus trabajos, una producción importante y variada, consecuencia de su espíritu tradicionalista e investigador, abarca una gran variedad de temas. Entre otros: “Plazas y Calles de Buenos Aires”; “Guía del Cementerio de la Recoleta”; “Uniformes Usados en Nuestro Ejército”; “Arboles Históricos de la República Argentina”;. “Celebración del Día del Pájaro”; “Centenario de Ayacucho”; “Descripción de las Fiestas que organizó el Museo en conmemoración del Tercer Centenario de Luján”; ”Acuerdos del Extinguido Cabildo de la Villa de Luján 1777-90”; “Diccionario Biográfico Argentino”; “Diccionario Biográfico Colonial Argentino”; “Reseña Histórica de la Villa de Luján”; etc.Asociada esa producción a la obra de los Museos, en reconocimiento, la Academia Nacional de la Historia lo designó miembro de número desde 1922 y su vicepresidencia en 1955.Cabe destacar otras comisiones en las que participó como la conducción de la Exposición Retrospectiva de Arte Religioso celebrado en Buenos Aires, en 1934, con motivo del Congreso Eucarístico Internacional.Vocal de la Comisión Nacional de la Reconquista, miembro honorario del Instituto Nacional Sanmartiniano, integró otras academias, institutos y sociedades, donde puso de relieve los mimos rasgos de capacidad, sencillez, generosidad y prudencia que le reportaron tantos afectos y reconocimientosJuzgando que su obra era insuficiente para un país como el nuestro, tuvo otras iniciativas y trabajó activamente para concretarlas. Organizó otras instituciones análogas. Así se formaron el Museo de la Casa del Acuerdo de San Nicolás, el Museo Evocativo de Dolores, el Museo Pampeano de Chascomús y Parque “Libres del Sur, éste con parte de los bienes legados por D. Félix Bunge para obras culturales y la ayuda del Gobernador Crespo y su Ministro de Obras Públicas, Ing. Bustillo. Su edificio se construyó con los planos de la Posta de Pueyrredón en San Isidro. El Museo Gauchesco y Parque Criollo “Ricardo Guiraldes”, en San Antonio de Areco, el Parque Provincial de Pigue y los parques provinciales “Ernesto Tornquist” en Sierra de la Ventana y “General Madariaga” en el partido de ese nombre Construyó monolitos recordatorios en numerosos lugares donde ocurrieron hechos históricos.Colocó placas de mármol o bronce con leyendas históricas en 112 municipalidades de la provincia, procurando fortalecer con esas realizaciones el sentido nacional. Fue el iniciador del señalamiento histórico.
La vinculación de Enrique Udaondo con Luján tiene como punto de partida su devoción mariana. El asistía frecuentemente a la Basílica y por lo tanto conocía el deterioro que tenía el edificio del Cabildo. Por ello se sumó a la iniciativa del Comisionado Municipal, Don Domingo Fernández Beschtetd, de salvar la histórica construcción y destinarla a Museo, y la amistad que lo unía al Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Don José Luis Cantilo, fue decisiva en el logro del proyecto. El 31 de diciembre de 1917, Cantilo, fundó por decreto el Museo Colonial Histórico, denominación aconsejada por el futuro Director y disponiendo la restauración del Cabildo: “La creación de este Museo es de evidente necesidad tanto para salvaguardar aquellos valiosos vestigios del pasado, como aporte de la enseñanza cívica y moral que esto implica, admitido como lo esta, que en su carácter de objetividad histórica el museo es la prolongación y complemento de la escuela”. En febrero de 1918 el arquitecto Martín Noel, asesorado por Udaondo, comenzó su reconstrucción. El Gobernador deseoso de concretar esa importante iniciativa en 1923 designó a D. Enrique Udaondo, Director Honorario del futuro Museo. El 12 de Octubre, Día de la Raza, fue la fecha elegida por el mismo Udaondo, para el acto inaugural.
Acto Inaugural
La empresa del Ferrocarril del Oeste dispuso ese día un servicio especial de trenes entre las estaciones Once y Luján. La ceremonia comenzó a las 14.30 hs. con el discurso de apertura a cargo de Udaondo a quien contestó el Gobernador. Seguidamente desfilaron ante los balcones del Cabildo, con bandas de música, tres mil niños de las escuelas públicas y privadas y rematando el desfile, numerosos paisanos a caballo con trajes típicos y sus caballos adornados con suntuosos aperos. Al término de la ceremonia se labró el acta inaugural y se distribuyó entre la concurrencia medallas conmemorativas. Esa tarde cuando se habilitó al público, un paisano que observaba con curiosidad repetidas donaciones de E.U. exclamó con rencor: ¿Pero es posible que tantas donaciones hayan sido hechas por los Estados Unidos? Udaondo que por casualidad lo escuchó, pues se hallaba cerca en ese momento, sin darse a conocer, explicó al atribulado visitante que aquellas iniciales eran las del director que no quería ponerse en evidencia. Los primeros objetos museológicos El Cabildo y la Casa del Virrey Sobremonte son dos edificios de un gran valor histórico. En ellos vivieron, o estuvieron presos, conocidos personajes del gobierno colonial y hombres que lucharon por nuestra independencia o en la reorganización nacional. Una crónica de la época apunta: “Como los recursos votados por la Legislatura de la provincia, para la realización de esta obra, fueron insuficientes, D. Enrique Udaondo hizo un llamamiento solicitando la cooperación de aquellas personas que tuvieran reliquias históricas”. A su requerimiento respondieron generosamente entre otros: la Srta. Victoria Aguirre, D.Gustavo Barreto, Da. Delfina Mitre de Drago, Gral. José Ignacio Garmendia, Monseñor Antonio Rasore, D. Juan José Biedma, D. Enrique Peña, Dr. Luis María Campos Urquiza, Da. Angiolina Astengo de Mitre, D. Guillermo A. Udaondo y hermanas, Da. Mercedes Guerrico de Bunge, D. Jorge Molas Terán, D. Manuel Balcarce, D. José Luis Cantilo, D. Mario Belgrano, las Srtas. Ana, Elisa y Elvira Udaondo, D. Angel Gallardo, D. Horacio Marcó, D. Manuel A. Obarrio, Da. Mercedes Muñiz, Contralte. Manuel Domecq García, Gral. Agustín P. Justo, varias reparticiones nacionales y provinciales, numerosos vecinos de Luján y otros particulares, entre ellos el Sr. Manuel Guglielmucci que donó una “jaula trampa para tigres”. El Cabildo que era la parte principal del Museo, exhibía entre otros elementos:dos sillas y un sillón de baqueta del siglo XVIII, tres fusiles ingleses (1806). En una de las prisiones se encontraban los retratos del Gral. Manuel Belgrano, del Gral. Bartolomé Mitre, del Cnel. Pack, del Gral. José M. Paz y del Gral. Beresford, todos prisioneros ilustres. El resto del edificio se hallaba repleto de objetos y documentos: el casco de una granada, un grabado del ataque a Buenos Aires en 1807, dos consolas que pertenecieron al Gral. Mitre en cuyo interior guardaban documentos, manuscritos, retratos y objetos personales. La sala Independencia exponía una caja fuerte realizada en la maestranza del Ejército de los Andes que guardó caudales.
Desarrollo del Museo de Luján
El camino a recorrer era largo, pero el ánimo y la perseverancia que estaban dotado lo ayudaron a vencer los obstáculos, con una vocación auténtica, desprovista de ambiciones personales. Tampoco se mostraba codicioso con su obra. Siete años después de la creación del Museo, el acervo había aumentado en una proporción que normalmente hubiera llevado más de veinte años. Hay que tener presente que el Museo fue fundado con escasos recursos, pero felizmente el público ilustrado y generosos contribuyó en gran parte a su desarrollo, donando un gran número de objetos que se distribuyeron cronológicamente en sus diversas dependencias. Pero el edificio resultaba insuficiente Se compraron terrenos linderos, hasta ocupar toda la manzana frente a la plaza y se edifican en estilo colonial. Posteriormente se ensancha el Museo, adquiriendo tres manzanas situadas sobre la Avda. Ntra. Sra.de Luján, un terreno con una casa colonial y la esquina de Lavalle y Lezica. Udaondo hace referencia al crecimiento del mismo, en una publicación de 1933 :”En él se exponen con profusión, retratos de próceres de la historia nacional, armas, cuadros, piezas de indumentaria, reconstrucciones históricas, vehículos y todo lo que refleja nuestro pasado que hacen perdurar en las inteligencias los sucesos memorables de nuestra historia, tan llenos de saludables enseñanzas, para mantener latentes en los corazones el amor al suelo patrio, el culto a quienes fundaron nuestra nacionalidad y el anhelo ferviente de cooperar, cada uno en su esfera, a la obra magna e imperecedera que ellos cimentaron en 1810". Udaondo había redactado el siguiente eslogan: “Todos deben fomentar la obra de este Museo, contribuir a enriquecerlo, es un compromiso de argentinismo. Imite Ud. el ejemplo que nos da ciudadanos de las naciones más cultas de la tierra, quienes contribuyen con sus objetos, colecciones y legados al progreso de los museos”. El Museo contaba en 1926, en la planta baja del Cabildo, con la sala de los prisioneros que habían estado en Luján, calabozo y celda cuyas puertas daban al patio del mismo, siguiendo el recorrido se subía a la planta alta donde se exhibía la colección Onelli y en la misma área, estaba la reconstrucción de la sala Capitular, realizada de acuerdo a los inventarios de l a época y la sala Gral. José M. Paz, prisionero en Luján durante la época de Rosas. Continuando el recorrido, en la plata baja se encontraba la sala de Rosas, una sala donde se exhibía la colección donada por D. Gustavo Barreto. Luego se pasaba a los salones porteños de 1830 y otro de 1860, con maniquíes vestidos con trajes originales donados por la Srta. Victoria Aguirre. La sala Invasiones Inglesas fue inaugurada en 1926. Las donaciones llegaban al Museo en forma continua. Udaondo habilita, dentro del Museo Colonial e Histórico, una sección para transportes, cuyo frente reproduce la antigua Aduana de Buenos Aires. En ella se exhiben la famosa locomotora La Porteña y los carruajes del Gral. Manuel de Gaínza, del Cnel. Matías Ramos Mejía, del Dr. Manuel Obarrio. Figura también una antigua galera o mensajería que hacía el recorrido de Bolivar a Lamadrid y otros coches. Pero dado a su crecimiento, se construye en 1940, un gran edificio de dos plantas con espacios verdes y amplios pabellones. Inaugurándose así, el primer Museo de Transportes del País (Area II). Esta área atesora el más variado y numeroso acervo de transportes, originales y de gran valor histórico. Entre ellos se destacan la carreta quinchada de San Martín, la sopanda del Gral. Manuel Belgrano (vinculada por tradición a la batalla de Salta); La Porteña (primera locomotora que circuló hacia el oeste de la provincia de Buenos Aires); la carroza presidencial (utilizada por Sarmiento en su período de Gobierno); la carroza de los gobernadores, la victoria del Gral. Roca (con la perforación de bala en el atentado de 1891); el Plus Ultra (que realizó el primer vuelo entre España y el Río de la Plata, en el año 1926, bajo el comando del Tte. Cnel. Ramón Franco); el yate Legh I , de Vito Dumas ( el navegante solitario); Gato y Mancha (los célebres caballitos criollos que unieron Buenos Aires con Nueva York). Carretas, carros, catangas, galeras, berlinas, americanas y volantas, piraguas, la silla de mano, desde el landó al breck, desde la cupé al tílburi y el cab, desde los velocípedos y el tranvía a caballo hasta el automóvil. Estas colecciones permiten al público deleitarse.Por iniciativa suya, logra que el gobierno de la provincia adquiera con fondos del legado de D. Félix Bunge, la “Colección Gnecco”. La misma esta compuesta por objetos de alfarería colonial e indígena, muebles, platería colonial e indígena, textiles, elementos de antropología, pinturas, maquinarias agrícolas, elementos de uso doméstico, objetos religiosos, etc. Costeó íntegramente la edificación del área III y las vitrinas para la instalación de la Colección Gnecco. Para poder solventar semejante obra debió vender un campo que poseía en el partido de Balcarce. Parte de los gastos del traslado de la colección desde San Juan por ferrocarril, en 14 vagones, también lo abonó de su bolsillo. Su inauguración tuvo lugar el 19 de marzo de 1948.En la misma área se construyó, con fondos provenientes de una donación, el pabellón Gral. Belgrano, que se inauguró en diciembre del mismo año. En sus jardines se encuentra desde 1931, el primer monumento que el pueblo argentino le erigió al creador de la bandera. El mismo fue colocado en la actual plaza Belgrano, en el año 1858 y cedido al Museo por la Municipalidad, en ocasión de colocarse en la misma la estatua ecuestre. La dirección del Ferrocarril del Oeste le había dado un pase libre para viajar y fue eximido de todo futuro flete de envíos a la institución, pero años más tarde al nacionalizarse éste, se lo privó de esa franquicia.Paralelamente al crecimiento patrimonial Udaondo fue configurando el archivo del Museo, en el cual conservaba los testimonios de las donaciones, legados y agradecimientos de los mismos. Son innumerables las acotaciones y aclaraciones, datos, historia y otros detalles de los objetos que él escribía y dibujaba. En este espacio también archivaba los documentos históricos que llegaban al Museo.En otras ocasiones, para no poner su nombre, al adquirir de su propio peculio a particulares, los hacia figurar como donación del vendedor.Actividad Cultural del Museo Se realizaron numerosas publicaciones, guías (Guía del Museo de Transportes 1931 y su segunda edición 1950), albumen (18 ediciones), folletos, tarjetas, etc.Fueron de gran importancia los actos patrióticos de evocación y desfiles criollos, en los cuales participaban los vecinos con atuendos de gauchos, indios, cabildantes, soldados Blandengues a caballo, tipos característicos de nuestro pasado, con carretas quinchadas tiradas por bueyes. Al finalizar estos actos, Udaondo obsequiaba relojes de bolsillo a los voluntarios lujanenses y a los paisanos participantes en las representaciones.En Semana Santa, el sábado de Gloria, organizaba inolvidables kermesses inspiradas en antiguas costumbres hispanas. Comenzaba con un desfile de “gigantes y cabezudos” y personajes vestidos como en la época colonial (Alcalde, trompa y piquete de blandengues a caballo) y la lectura del bando: “ Pena de muerte al que pida por el reo”. A las 19 hs. se llevaba a cabo la pena impuesta a Judas Iscariote. En medio de la plaza, colgando de un madero de palma de 7 metros, se veía un enorme muñeco de 3 metros, vestido con ropas de época, lleno de fuegos artificiales, con los “denarios” en una bolsa sostenida en la mano izquierda y un látigo en la diestra. Por un carril que iba desde el Cabildo hasta el ajusticiado, descendía una paloma de fuego, que al llegar hasta él lo encendía, con la secuela de los fuegos artificiales y las monedas que se desparramaban por el suelo.Consciente de la misión del Museo, organizaba conferencias en los días memorables en la historia argentina.En el Museo de Luján había realizado la sala “Guiraldes”, reconstrucción de la biblioteca del autor de “Don Segundo Sombra”, en su estancia “La Porteña”.. . El trabajo de Don Enrique fructificó y encontró seguidores que continuaran la empresa. Así los primitivos archivo y biblioteca fueron organizados sistemáticamente y hoy con características especiales dentro del conjunto museológico está abierto al público con acceso libre y gratuito. El Archivo “Estanislao Zeballos” se constituyó en un importante repositorio documental, conformado por varios fondos que abarcan un amplio período de la historia local y nacional, desde el siglo XVII hasta el XX.
La Biblioteca “Enrique Peña”, creada por decreto en el año 1935 e inaugurada oficialmente en 1979, está compuesta por el nutrido conjunto de libros, folletos y periódicos antiguos legado por el Ingeniero Enrique Peña a la que se le suman las interesantes colecciones donadas por el Dr. Estanislao Zeballos, el General Mosconi, el Capitán de Navío Jones Brown y Don Enrique Udaondo, entre otros. Entre sus volúmenes se encuentran obras de incalculable valor, siendo el más destacable el famoso incunable americano De la Diferencia entre lo Temporal y lo Eterno, impreso en las Misiones Jesuíticas. En la hemeroteca se encuentran diarios, periódicos, semanarios desde 1810 hasta nuestros días así como numerosas colecciones de revistas nacionales y extranjeras. Don Enrique Udaondo dijo “Visitar el Museo de Luján es un deber Nacional”, por ello conocer su riquísimo patrimonio y saber que su acervo documental y bibliográfico esta a disposición de quienes así lo requieran es reconocerlo como parte de nuestra identidad. La obra de Furt Hallándose gravemente enfermo D. Enrique Udaondo, el 26 de agosto de 1960 es designado Sub-Director Honorario del Museo Colonial e Histórico de Luján, al Sr. Jorge Martín Furt, conocido bibliófilo, investigador y autor de numerosas publicaciones. A partir del 7 de setiembre de 1961 se desempeña como Director, cargo que al igual que su antecesor ejerció siempre en forma honoraria. Durante su gestión, por Resolución N 03399 del 3 de octubre de 1962, el Ministro de Educación estableció la denominación de Museo Colonial e Histórico de Luján Enrique Udaondo!”, a pedido de la comunidad de Luján y de muchas personalidades e instituciones a nivel nacional y provincial. Como parte de su obra debe mencionarse, además, la instalación en el edificio considerado como “Cuarta Sección”(manzana comprendida entre las calles 25 de Mayo, Lavalle, Lezica y Torrezuri y el Parque Ameghino), y a través de un convenio con el Automóvil Club Argentino, de una valiosa colección de veintiún automóviles antiguos, de los primeros llegados al país. Esta exposición se inaugura con desfile por las calles de la ciudad. El 20 de setiembre de 1963 se inaugura la sala “ Enrique Udaondo”, donde se exponen objetos y muebles de su pertenencia y el 12 de octubre de 1965, se descubre en uno de los patios del Museo, el monumento de bronce que lo recuerda, obra del escultor Orlando Paladino, costeado por el pueblo de Luján y el gobierno provincial.Otras gestionesEn el año 1967 se forma un equipo técnico formado por tres museólogos que se dedica en primer término a organizar el archivo del Museo, realizando un completo ordenamiento, restauración y fichaje del importantísimo fondo documental de la institución. Se organizaron los archivos relativos al Juzgado de Paz de Luján, años 1859-1952, Sumarios Policiales, años 1855-1950, Testamentaría, años 1882-1930, conjuntamente con planos y mapas, colección de documentos donados por la Sra. Elisa Peña y el valiosísimo archivo particular del Dr. Estanislao S. Zeballos.Durante ese año se produce una terrible inundación que pone en peligro el 80% de los bienes del Museo y es este equipo quien, con la colaboración de los empleados, se dedica al rescate y restauración del material afectado. En 1970 se realiza una total renovación de lo que hace a la parte museográfica y didáctica. Se concretan circuitos dirigidos que ayudan a los visitantes a recorrer distintas salas y secciones; se realizan visitas guiadas (inclusive nocturnas) y se produce un notable acercamiento de los establecimientos educativos. De esta manera los profesores dictan sus clases en las salas del Museo utilizando el valioso acervo de la institución.Comienzan en este período a remodelarse con nuevas técnicas musegráficas algunas salas, montan la sala “Prilidiano Pueyrredón” y dan nuevo ordenamiento a las salas de Arte Colonial (depositarias de la colección Muñiz Barreto) y la sala “Invasiones inglesas”. Se inaugura también la sala “Martín Fierro”, donde se exponen las 412 tallas del artista Jorge Casal. Otros de los cambios que se realizaron fue el traslado del Museo del Automóvil a los dos primeros salones de la sección tercera, donde se aplicaron técnicas de montaje y señalización.Se da nuevo impulso al Archivo y la Biblioteca que se convierten en un lugar de investigación.En el aspecto estructural, se mejora el sistema de iluminación interior y de los jardines, lo que permite el uso de los espacios verdes.En 1971 se construyen los talleres para los servicios de mantenimiento, dotándoles de maquinarias, herramientas y materiales necesarios para el cuidado del edificio y su acervo y la realización de elementos acordes con las técnicas museológicas. Complejo Museográfico “Enrique Udaondo”Se produce una amplia transformación y reorganización del funcionamiento interrelacionado del Museo Colonial e Histórico, Museo de Transportes, Museo del Automóvil, del Hombre Argentino en planeación y el gabinete integral de investigación, planeación y realización museográfica, que culmina con la denominación Complejo Museográfico “Enrique Udaondo”, de Luján, por Decreto del P.E. de la Provincia de Buenos Aires, N° 114 del 18 de enero de 1973.En este período se reinauguran las salas “Guerra del Paraguay”, la “Colección Gnecco” y la inauguración de un Centro Recreativo Infantil y se habilita en el Area 4 la Biblioteca y el Archivo. El 6 de junio de 1974, aniversario de D. Enrique Udaondo se inaugura la Sala de “Armas”, en un área del Museo Colonial e Histórico.Paralelamente a los trabajos dentro del Complejo Museográfico, se realizan exposiciones itinerantes y se colabora con distintos museos de la provincia de Buenos Aires. En 1978 se realiza la reapertura del Pabellón Balcarce. En esta amplia sala se exhibían distintos estilos de mobiliarios, donde se destacaban los muebles chinos, una auténtica obra de arte, pianos de distintas épocas, etc.En ese mismo año se inaugura, en el área 3, el Museo de Artillería “Santa Bárbara”. Los edificios del Cabildo y Casa del Virrey, como es natural dada su antigüedad, deben ser restaurados. Estos trabajos, se realizan en distintos períodos.Nuevamente el Complejo Museográfico “Enrique Udaondo”, se vio afectado por las dos inundaciones en 1985.Se implementó una política de puertas abiertas, orientada a la capacitación de niños, adolescentes, docentes y público en general.Se trabaja para convertir al Museo en un centro de atracción turístico-cultural, destacado y moderno, con un criterio ameno y adecuado a las nuevas políticas museológicas y de conservación.La organización de cursos, conferencias, exposiciones temporarias revierte el distanciamiento entre el público y los museos, creando una corriente de recíproco intercambio. Al receptar y expresar las inquietudes socio-culturales de la comunidad local y la participación de ésta en las realizaciones del Complejo a través de actos evocativos de fechas históricas, desfiles de carruajes tradicionales, publicaciones, etc., hace del Museo un centro de convivencia comunitario cultural.En octubre de 1985 fue reciclada e inaugurada una antigua edificación que la tradición se encargó de bautizar como “casa de Pepa Galarza o rancho de los Galarce” y que fuera incorporada al patrimonio del Museo en 1939.El 16 de abril de 1986 se traslada el archivo “Estanislao S. Zeballos” a la planta alta del Area II, gracias al importante aporte recibido de la Fundación del Banco de la Provincia de Buenos Aires Durante ese período se realizó la reapertura de las salas “Guerra del Paraguay”, “Colección Gnecco”, “ Gaucho”, y la inauguración de la sala “Presidencias Argentinas”.Paralelamente se implementan políticas de conservación y restauración de los bienes culturales que posee. |